La energía es vital para qué nosotros nos movilicemos. Sin ella, no podríamos mover nuestros vehículos, iluminar nuestras casas, usar los aparatos de línea blanca, nuestros televisores, computadoras u ordenadores, tener agua fresca en nuestro domicilio. En fin, sin energía, este mundo no existiera.

Por obligación, si somos conscientes del uso que le damos a la energía, podríamos ahorrarla mientras disfrutamos las bondades que nos proporciona. Y más cuando los recursos hídricos como el agua, se utiliza para generar energía eléctrica y cada vez están más escasos.

En casa, la electricidad es lo que nos permite usar cada uno de nuestros artefactos con los que podemos hacer cada una de nuestras tareas. Por ejemplo, si no queremos ver la televisión, es mejor apagarla porque si no la miramos, simplemente derrochamos energía. Si vamos a estar en un lugar específico de la casa, podemos apagar la luz en donde no necesitemos permanecer dentro de la vivienda. La misma es preferible iluminarla con bombillos ahorradores de energía, los cuales consumirán hasta un 75% menos de electricidad que los incandescentes. Estos últimos por su naturaleza, generan calor.

Muchos de nosotros necesitamos lavar nuestra ropa para tenerla limpia. Si queremos contribuir con el ahorro de energía al momento de usar la lavadora, debemos emplear su máxima capacidad, con la finalidad de lavar la mayor cantidad de prendas posible con el menor número de lavadas.

Si quiere bañarse con agua caliente, mejor hágalo con un calentador a gas, ya que uno con energía eléctrica es derrochador de energía. Al igual con la cocina, preferiblemente a gas y sus hornillas deben ser limpiadas periódicamente porque el consumo de energía puede incrementarse considerablemente.

Nosotros tampoco podemos derrochar el agua y de no impedirlo, perdemos tanto el agua como la electricidad que se empleó para bombearla desde el acueducto hasta su domicilio. El uso del automóvil racionalmente ayuda a que tengamos un aire más puro, emitiendo menos dióxido de carbono a la atmósfera.

Estos son algunas medidas que podemos adoptar y convertir en hábitos para racionar el uso de la energía y poder satisfacer nuestras necesidades en el tiempo.